| aves comunes domésticas |
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CANARIO:
El canario salvaje es amarillo y verde, con rayas en su espalda. Llega hasta los 13 cm de longitud, es más grande y tiene menos contraste que pájaros de otras familias como el verdecillo, y su plumaje es más gris y marrón. Su tiempo de vida es de 10 a 15 años en cautividad, si bien en estado salvaje suele ser entre 5 y 10 años a lo sumo. Como en el resto de las aves, el tiempo de vida es mermado considerablemente cuando el ave es utilizada repetidamente para la cría. Aunque los primeros canarios son de color amarillo y verde, a principios y mediados del siglo XX se cruzó esta especie con otras compatibles, dando origen a los colores vivos conocidos hoy en día (blanco, naranja, cobre, amarillo, ...), haciendo para ello uso de los conocimientos sobre genética. De hecho, el Canario Rojo fue el primer animal creado mediante ingeniería genética. El trino del pájaro es parecido al gorjeo del jilguero. Alimentación Su alimento se compone de semillas, verduras (Lechuga, Zanahoria) y fruta (Manzana) y pasta de cría. También necesita agua fresca todos los días. Vida en cautiverio El uso de los canarios como mascotas, por su aspecto y canto, es una tradición que data de hace muchos siglos. El canario doméstico tiene una longitud media de 13 cm con una longevidad aproximada de 10-15 años, es un pájaro alegre y dócil, con algunas disputas territoriales entre machos en la época reproductora si conviven demasiados ejemplares machos en una misma jaula. Los canarios son muy populares como pájaros de jaula y las razas criadas han dado lugar a un plumaje con muchas tonalidades. Su plumaje presenta colores diversos, desde blanco, pasando por crema pálida, dorada, amarilla brillante, naranja, naranja-verde. De todas formas la principal característica para su cría en cautividad es la calidad de sus cantos, especialmente sus gorjeos con el pico cerrado e hinchando la garganta de forma muy peculiar. Los buenos ejemplares se han de mantener en jaulas individuales, de concurso, colocados en lugares secos, frescos, soleados y resguardados de temperaturas extremas de frío o calor, y de corrientes de aire.
PERIQUITO:
El periquito, perico o cata australiana (Melopsittacus undulatus) es una especie de ave de la familia de los loros originaria de Australia que es muy común como mascota. En libertad son monógamos y rara vez cambian de pareja si uno de los dos no muere. Los nidos se encuentran normalmente en un agujero en el tronco del árbol. Ponen entre 4 y 7 huevos son incubados durante 18-20 días, y el joven polluelo empluma (adquisición de su primer abrigo de plumas) aproximadamente 30 días después de la incubación. En cautiverio, viven un promedio de 5-8 años, pero pueden vivir hasta 15 dependiendo del trato y el cariño que se les brinde. Las enfermedades que pueden aparecer en cautividad son afecciones catarrales, diarreas, excoriaciones y alteraciones de la piel de las patas (debido a una limpieza poco rigurosa). También se pueden presentar tumoraciones y verrugas en las zonas cercanas al pico en ejemplares ya viejos o criados en un ambiente de excesiva suciedad. La alimentación del periquito se basa en el mijo y el alpiste, aunque debe complementarse con otras semillas o verduras (como la lechuga, espinaca, pimiento, zanahoria, mazorca de maiz...). Las frutas también son un buen complemento dietético para estos pájaros. De vez en cuando se les puede proporcionar un poco de pan o galleta, aunque siempre con precaución de que no les demos nada muy dulce. En las tiendas de animales se pueden encontrar bizcochos, barritas de semillas enriquecidas con vitaminas y otros suplementos especiales para estas aves. Como golosina natural se suele utilizar el panizo. El periquito más joven, si se le ha ido acostumbrando desde pequeño, toma una variedad de comida más fácilmente que uno más viejo que ha estado comiendo solo un tipo de semillas o alimento. Se adapta generalmente con gran facilidad a todo tipo de jaulas resguardadas o protegidas del frío invernal, preferentemente metálicas, ya que pueden morder la madera con asombrosa facilidad, las jaulas deben tener barrotes horizontales porque el periquito es una ave prensora y le gusta pasearse por las paredes, aunque estarán más sanos y felices si también los acostumbramos a salir de la jaula y les permitimos volar, pero con mucha precaución a las cosas que puedan ser peligrosas o las que se puedan hacer daño. Sobre todo, hay que tener cuidado con ventanas, que, aunque deben estar cerradas, que no se choquen con ellas (lo mejor es poner cortinas).
JILGUERO (CADERNERA):
Longitud = 12 cm. Envergadura = 21-25,5 cm. Peso = 14-19 g. Longevidad = 8-10 años (en cautividad). Cabeza tricolor con máscara facial roja y alas negras con franja amarilla. Jilguero con el plumaje de adulto. Cabeza. Muy distintiva y conspicua. Aspecto tricolor, con máscara facial roja, y dibujo cefálico blanco y negro. Pico. Típico y adaptado a su alimentación. Cónico, esbelto, afilado, de color pálido. Cuerpo. Parte anterior blanquecina, bordeada de ocre. Parte posterior marronácea. Ala. Muy distintiva y conspicua, tanto con el ave posada, como en vuelo. Negra, con ancha franja alar amarilla; manchas blancas en la punta de las rémiges de tamaño variable, en función del desgaste. Cola. Negra, escotada, presentando rectrices con puntas blancas. Macho y hembra son muy parecidos, apenas existe dimorfismo sexual. Con el ave en la mano, o bien en condiciones de observación muy favorables, el macho presenta mayor cantidad de rojo en la cara, y plumillas nasales generalmente más oscuras. Ciclos de muda: Adulto: Completa, durante el verano, iniciándose a mediados de julio. Juvenil: Parcial, durante el verano, iniciándose a principios de agosto. Hábitat: Lindes de bosques, sotos, campiñas, zonas agrícolas, parques, jardines, huertos, frutaledas y, en general cualquier zona herbácea, en especial si existe abundancia de cardos (alimento predilecto de la especie); la clave es presencia mínima de arbolado. Cría sin dificultades en pueblos y ciudades. Muestra predilección por ambientes calurosos, siendo menos frecuente observarlo a medida que aumenta la altitud. Su predilección por las plantas ruderales, especialmente cardos y centaureas, explica las altas abundancias de jilgueros en vegas y olivares, hábitats que aportan árboles para emplazar el nido, y terrenos despejados donde buscar semillas. Especie que se comporta como parcialmente migradora. Alimentación: Es un pequeño pájaro granívoro que se alimenta de semillas de girasol, trigo y sobre todo de las semillas de los cardos. El jilguero, es un pájaro que desde tiempos antiguos, es criado en cautividad debido a su alegre canto, que está compuesto por trinos parecidos a los de los canarios pero con un toque de silvestre. Reproducción: Normalmente suelen criar 2 veces durante un año. La primera puesta comienza a mediados de marzo o principio de abril. La segunda puesta se realiza a continuación de la primera. Raramente se producen 3 puestas. La puesta consta de 5-6 huevos de color blanco con finas motas rojizas. La incubación dura 12-13 días, período en el que con frecuencia el macho alimenta a su pareja en el nido. El nido, construido casi exclusivamente por la hembra, tiene forma de copa y se instala en las horquillas de las ramas más altas de algunos árboles ó arbustos. Los polluelos, que son nidícolas, abandona el nido y se independizan de los padres a los 15 días aproximadamente, alcanzan el plumaje definitivo tras la muda otoñal.
DIAMANTE MANDARIN:
El diamante mandarín (Taeniopygia guttata) es un ave paseriforme originaria de Australia, característico por su plumaje de suave color crema y pico y patas de fuerte color rojizo. El diamante mandarín es un ave muy bulliciosa. Su canto es un fuerte "beep". Las hembras, como regla general, no cantan. El diamante mandarín macho comenzará a cantar en la pubertad. El número de huevos de una puesta será de 3 a 7 por término medio, pero de hecho puede variar entre dos y ocho. Son de color blanco puro y su tamaño es asimismo variable, incluso dentro de una misma puesta, pero unos 15mm es la medida que cabe considerar como promedio. La incubación: Los huevos son incubados por ambos pájaros, que cubren de forma sucesiva y alternada turnos de aproximadamente una hora y media. Cada uno de ellos abandona el nido al oír el canto de llamada de su pareja cuando ésta se aproxima y de este modo el relevo no tiene lugar en el interior. Durante la noche, en cambio, ambos pájaros permanecen dentro. La incubación generalmente se inicia una vez que ha sido puesto el cuarto huevo (debe señalarse que la puesta se realiza a razón de un huevo cada día) y dura entre 12 y 15 días, lo cual depende de la temperatura reinante. Los jóvenes polluelos crecen con mucha rapidez y, según sea el grado de atención prestado por los padres por lo que a alimentación respecta, generalmente se hallan en condiciones de abandonar el nido al alcanzar las tres semanas de edad. Regresan sin embargo de forma continuada para pasar la noche junto a sus padres los cuales siguen dándoles de comer, con carácter reducido, hasta que tienen diez días más, en cuyo momento ya son plenamente independientes. En dicho instante pueden abandonar el nido para buscar su propio lugar en el que poder pasar la noche o también cabe que utilicen el nido de sus padres si la hembra decide que querría uno nuevo para su próxima puesta. Los ejemplares jóvenes de diamante mandarín comienzan su muda al llegar a la edad de 8-9 semanas y finaliza después de que halla transcurrido un periodo de 4-7 semanas, lo cual supone que se hallan en condiciones de cría en el ámbito silvestre a partir de haber cumplido los tres meses aproximadamente. Debe admitirse que es un proceso extremadamente rápido y no se recuerda a ninguna especie que llegue a la madurez con esta celeridad. Alimentación: Las gramíneas constituyen la base de la dieta del diamante mandarín. Sus semillas son recogidas en el suelo o bien picoteadas en vuelo directamente de la planta, no sabiéndose de caso alguno en que se hayan aferrado a ellas como es habitual en muchas otras especies. Consumen las semillas tanto de plantas nativas como introducidas y también ingieren un reducido número de insectos diversos, incluidas las termitas. Cuando duermen, los pájaros permanecen posados sobre una sola pata, giran la cabeza formando un ángulo de 90º y la repliegan hasta esconderla dentro de la parte inferior del cuello. Después ahuecan las plumas y el aire que circula por el espacio así formado se calienta y los mantiene protegidos con relación al medio ambiente. Cuando un pájaro está enfermo se posa apoyándose en ambos pies, ahueca el plumaje y deja caer la cabeza hacia adelante. Debe señalarse, no obstante, que ocasionalmente puede ocurrir que uno cualquiera duerma con la cabeza proyectada hacia adelante y con ambos pies posados sobre la percha pero sin que ello suponga que sufre alguna dolencia. El estado de sus ojos nos proporcionará una buena idea de su estado y la experiencia nos enseñará cómo descubrir la diferencia. No obstante debemos de vigilar que durante el día no estén durmiendo o a veces con las plumas ahuecadas. Si esto ocurre acuda a su proveedor habitual o veterinario ya que pueden tener alguna dolencia o carencia vitamínica. Enfermedad mas común Inflamación intestinal (enteritis) del diamante mandarín Síntomas: Somnolencia, diarrea, adelgazamiento, comportamiento apático. Causa: Alimentos estropeados; cambios de temperatura considerables; algunos gérmenes, como salmonela, pasteurela, colibacilos; algunos parásitos. Prevención: Alimentos sanos, higiene general del pájaro y del alojamiento. Tratamiento: Limpieza del alojamiento y desinfección de los accesorios; alimentos sanos y suministro de un antibiótico que puede determinarse mediante un examen de las heces o de un antibiótico de amplio campo de acción.
MINÁ DEL HIMALAYA:
Animal perteneciente a la familia de los Estúrnidos, mide alrededor de los 25 cm. de longitud. Plumaje color negro con destellos de diversas tonalidades. Presenta lóbulos de piel desnuda debajo de los ojos y a los lados de la cara, que se unen hacia la espalda. El patrón de forma y color de los lóbulos varía de una subespecie a otra. Ojos castaños, pico y patas de color naranja. Son aves que viven entre los 10 y los 14 años, aunque se han dado casos de pájaros que han llegado a vivir en torno a los 27 años; estamos hablando de casos excepcionales. Son los mejores imitadores que existen, pudiendo aprender una gran variedad de palabras, frases o sonidos, que repetirá con voz clara y con una similitud asombrosa, y lo que es más, realizarán sus repeticiones en cualquier lugar y ante cualquier persona a diferencia de los loros. Los minás que mejor "hablan" son aquellos que han sido criados a mano. No existen diferencias entre machos y hembras atendiendo a su aspecto externo. Para diferenciar ambos sexos deberíamos recurrir a una endoscopia o al sexado del animal mediante el análisis de su ADN. En la naturaleza habita bosques y selvas en las proximidades de cursos de agua. También podemos encontrarles en plantaciones de frutales, café y té, y en manglares Forma grandes bandadas que se desplazan de un lugar a otro en busca de comida. Durante la época de cría, que va de abril a junio, los minás forman parejas que se mantendrán unidas durante toda la vida. Abandonan las bandadas, buscan árboles huecos donde nidificar y se disponen a la cría. La puesta se compone de dos a tres huevos de color turquesa con motas marrones, que son incubados por la hembra durante un periodo aproximado de catorce días. Durante la primera semana de vida los pollos, son alimentados por ambos progenitores a base de insectos, añadiendo a la dieta de las crías fruta a partir de que éstas cumplan la semana de edad. A las cuatro o cinco semanas los pollos abandonan el nido y aprenden a volar rápidamente, pero siguen siendo alimentados por sus padres. A partir del momento en que aprenden a alimentarse por ellos mismos, los pequeños minás alcanzan la independencia y son rechazados por sus progenitores. Esto ocurre a los dos meses de edad aproximadamente. Los lóbulos de piel en los inmaduros presentan un color amarillo pálido, y van tomando un color más brillante conforme el pájaro se acerca a su madurez. Al llegar a la madurez sexual los lóbulos se comienzan a hinchar, un lado primero y luego el otro, o los dos a la vez, tomando, a veces, una tonalidad rojiza. Los pliegues de la parte de la nuca crecen continuamente de año en año. Estos pájaros no resultan fáciles de criar en cautividad. Alojamiento: Es un ave principalmente de jaula, y aunque no tiene una necesidad tan acuciante como las psitácidas de salir de ella, es muy recomendable que la dejemos darse una vuelta por la casa todos los días como mínimo media hora. El ave lo agradecerá y nosotros comprobaremos lo cariñosa que puede llegar a ser. Las dimensiones mínimas aconsejadas para la jaula son de 90 cm. de longitud, por 55 cm. de anchura y altura aunque cuanto más grande sea el alojamiento más se podrá ejercitar nuestro miná. Al ser aves gregarias seria conveniente mantener en la misma jaula dos ejemplares para que se hagan compañía mutua. Si tenemos la posibilidad de instalar un aviario lo ideal sería mantener a más de dos minás en las mismas instalaciones. La jaula contará con un bebedero, un comedero que limpiaremos a diario y rellenaremos con comida fresca, y dos perchas a distintas alturas en ambos extremos de la jaula. El alojamiento se limpiará a conciencia al menos una vez por semana. Alimentación: Son principalmente frugívoros, aunque dentro de la dieta de estos pájaros también podemos encontrar pequeños insectos, larvas, gusanos e incluso pequeños reptiles. Comen peras, manzanas, plátanos, melón, melocotón, mango, papaya, ciruelas y guayabas, entre otras frutas. La fruta que podemos encontrar en conserva puede ser una opción de alimentación de tipo ocasional; la fruta fresca es irremplazable. En pequeñas cantidades también les podemos suministrar uvas, higos, cerezas, albaricoque, vaccinio, pasas y fresas. Evitar la piña y la naranja debido a su gran acidez Los zumos de manzana, de albaricoque, pera, guayaba, papaya y plátano pueden suministrase también de manera muy ocasional. Los vegetales forman parte de su dieta. Entre éstos podemos destacar las patatas, siempre cocinadas (al horno o en puré), guisantes en cantidad limitada, maíz en conserva o congelado, arroz cocido y pasta. Para aves que requieren un aporte especial de proteínas podemos alimentarlas con carne de pescado, pollo, pavo y huevos cocidos (todo ello troceado). Las judías y guisantes son también una buena fuente de proteínas. Los piensos específicos para minás, son una buena solución para mantener una dieta equilibrada para nuestra ave o para completar las posibles deficiencias alimentarias que podamos causar al pájaro al no darle una dieta completa. El alimento vivo, como insectos, larvas y gusanos de todo tipo que podemos dar a nuestras mascotas, tienen que ser puestos a disposición de los minás muy de vez en cuando excepto en época de cría, en la que el suministro de este tipo de alimentos para la comida de los pollos incrementa su consumo, pero siempre hay que recordar que hay que suministrarlos con moderación. No debemos darles ninguna clase de semillas y en menor medida semillas de manzana que resultan tóxicas para los minás. Los huesos y pepitas de las frutas tienen que ser extraídos. Es de suma importancia controlar los niveles de hierro en la dieta de estos pájaros, así como la prohibición expresa de darle al animal frutas ácidas. Todo ello podría acabar con la vida de nuestras mascotas.
AGAPORNI:
Los inseparables (Agapornis) es un género de aves de la familia de los loros (Psittacidae). Debe su nombre a sus fuertes vínculos de pareja; el macho y la hembra pasan mucho tiempo juntos y con frecuencia se arreglan las plumas uno al otro. Las 9 especies son pequeñas, de cola corta y cuerpo sólido. Se alimentan de semillas, frutas y brotes. Las semillas son el alimento por excelencia de los pájaros, constituyendo un menú perfecto las de avena, alpiste, girasol e, incluso, una mezcla de las mismas. Pero para completar la dieta de esta simpática ave, nada mejor que darle de vez en cuando alguna fruta, como manzana, o verduras como la zanahoria. Deberemos lavar bien este tipo de comida y dársela en trozos pequeños para que no se atragante. En cuanto al calcio, se descartan los alimentos lácteos, puesto que un exceso de los mismos puede generar desde la pérdida de las plumas hasta el fallecimiento del agaporni, por eso recurriremos al hueso de jibia y también a las papillas a base de huevo, que fortalecen notablemente a los agapornis en su crecimiento. Lo que es inusual en un loro construye un nido en vez de poner sus huevos en un agujero descubierto. Los criadores expertos preparan una especie de «antesala» en el interior del nido, donde duermen los polluelos de la primera nidada. La época recomendable para su cría es durante el comienzo de la primavera, de lo contrario podría morir debido a las altas temperaturas. Viven hasta 15 años. Ésta especie es también conocida como cotorras-cotorritas inseparables. Están presentes en África subsahariana, Tanzania, Kenya, Madagascar, son miembros pequeños y de gran colorido de la familia de los loros. Tienen un tamaño que va desde los 13 a los 16 cm, según la especie. Su posición, cabeza contra cabeza, es característica. Se adaptan bien a la vida en cautividad y son tan populares como los periquitos, pero parecidos a un loro en miniatura. Algunas especies de agapornis son aconsejables para un criador principiante y joven. El inseparable de cara rosa (Agapornis roseicollis) es el más criado de todos, y del que hay multitud de mutaciones fijadas. Hay que tener muy presente que se trata de aves exóticas procedentes de las zonas tropicales africanas y, por tanto, acostumbradas a otro tipo de hábitat muy diferente al de una vivienda. No obstante, suelen aceptar sin problemas la cotidianeidad. Además, es preferible que haya pasado un mes y medio desde su nacimiento para que así puedan comer por sí mismos. La jaula debe tener una anchura de 60 centímetros en adelante y tenemos que olvidarnos de la coexistencia con otras aves como canarios o periquitos puesto que no admiten la convivencia con especies diferentes. Es vital que la 'casa' del nuestro amigo alado se airee y no esté expuesta a malos olores. Una familia muy numerosa. Agaporni en jaula. El agaporni es un animal del que se cuentan más de 300 especies diferentes, pero la mayoría de las clasificaciones contemplan como las más conocidas las siguientes:
* Agaporni Fischer (15 cm.), cuyo origen está en las cercanías del gran lago africano Victoria. Su alimentación, a parte de las recurrentes semillas, admite también algunas verduras y frutas. El ejemplar femenino es un poco más grande que el masculino. Su colores básicos son: abdomen amarillo, plumas verdes y cuello y frente anaranjado. Su longevidad alcanza los ocho años. En cuanto a la reproducción, no tiene problemas en la cautividad, llegando a nacer hasta cinco polluelos que son independientes tras un mes y medio aproximadamente. * Agaporni Roseicollis (de 15 a 17 cm.), es un ejemplar que gusta mucho de semillas como girasol avena, mijo y, por supuesto, alpiste. La tonalidad de su cuerpo es verde, pero también se aprecia un cuello rosa y plumas rojas. Un híbrido de esta especie presenta cuello rojo y cuerpo de color amarillo. La cría se lleva a cabo sin ningún tipo de problema con una incubación de unos 23 días. * Agaporni Personata (14 cm.), al que también se le llama 'enmascarado' por su blanco anillo ocular. Puede llegar a vivir una década y su desarrollo no presenta incidencias si se siguen unas pautas de higiene marcadas. Su reproducción es igual que la del Roseicollis. Por último, señalar que los colores por los que se le reconoce son verde en el cuerpo, amarillo en el pecho y negro en la cabeza. También tiene una mutación que colorea su pecho de gris y su cuerpo de azul. * Agaporni Cana (13 cm.), que hunde sus raíces en Madagascar. Es muy famoso por su cabeza grisácea y por el color verde de las hembras. Un dato curioso que destaca de su reproducción es que la época de cría es el invierno en occidente, para adecuarlo a su lugar originario en el hemisferio sur. Su dieta se compone también de frutas, verduras y abundantes semillas. Se convertirá en una agradable compañía durante un periodo de hasta ocho años. * Agaporni Taranta o de Abisinia (17 cm.), quizá la especie más común dentro de los adorables pájaros del amor. Coincide en la línea de la monogamia y de la reproducción general del resto de sus 'parientes'. Su desarrollo será perfecto si consideramos en su alimentación diaria las semillas más comunes y también alguna fruta o verdura extra. Su cuerpo es verde y su frente presenta una tonalidad media entre el salmón y el rosa.
Reproducción: A pesar de que podemos aumentar la familia de nuestro agaporni a partir del primer trimestre de vida, los expertos recomiendan como fecha óptima para el comienzo de la reproducción el año de vida. Tendremos que preparar nidos artificiales y para ello nos ayudaremos de los materiales que nos proporcionan las tiendas de animales, dejando aconsejarnos por ellos. La puesta de la hembra deriva automáticamente en la incubación de los huevos cuyo número puede llegar a alcanzar ocho, a los que la futura mamá dará calor hasta su eclosión tras una media de 25 días. El plumaje con el que nacen los pequeños agapornis se va perdiendo y el definitivo comienza a dejarse notar a partir de la cuatro primeras semanas de vida. Si quieres disfrutar de las bellas tonalidades de un pájaro de reducidas dimensiones, nada mejor que elegir al agaporni como compañero. Sus alegres trinos te divertirán durante mucho tiempo siempre y cuando le proporciones todos los cuidados necesarios para que permanezca sano y en las mejores condiciones.
CAROLINA O NINFA:
Poco a poco estas alegres cotorras procedentes de Australia, también llamadas carolinas, se están colando en miles hogares de todo el mundo. Los amantes de los animales domésticos se decantan cada vez más por estas aves, no sólo por el toque exótico que aportan a sus casas, sino porque son animales muy resistentes y agradecidos. Su buen comportamiento, el bonito color de su plumaje y su capacidad de adaptación son algunas de las virtudes de estas pequeñas y simpáticas aves. Son aves muy cariñosas, equilibradas y poco ruidosas. También son fáciles de encontrar en las tiendas de animales y no son muy caras. Generalmente viven en pareja o en colonias, por eso es muy común aparearlas, para poder disfrutar con el nacimiento de las crías y su desarrollo. En definitiva, son aves muy bellas y fáciles de criar. Existen muchas variedades de diferentes colores: salmón, blancas, verdes, grises, amarillas o perladas. En su estado natural, son grises con rayas blancas, cresta de plumas amarillas y las mejillas rosadas. En cautiverio podemos encontrar ejemplares perlados, blancos, grises y lutinos. Además, las ninfas tienen una sorprendente capacidad de imitación y son muy longevas. Dimorfismo sexual: machos y hembras. Para los profanos en la materia, reconocer el sexo de la mayoría de las aves es una tarea bastante difícil. En muchos casos, es necesario recurrir a un veterinario para saberlo. En el caso de las ninfas, muchos atribuyen al distinto plumaje el modo de saber si el ave es macho o hembra. De sexo masculino serían las ninfas de colores fuertes y, de sexo femenino, los pájaros con tonos menos luminosos. Una de las ventajas de la cría de estas aves es que poseen dimorfismo sexual: es decir, que se puede distinguir bien entre machos y hembras. Algunos especialistas creen que lo mejor es tocar la zona baja del vientre, con mucho cuidado, ya que el ave nos puede picar. Dando la vuelta a la ninfa, tendremos que encontrar dos huesos que parecen puntas. Si se abren al apretar con un dedo, estaremos ante una ninfa de sexo femenino. Si no se abriese estaríamos ante una carolina macho, o bien, una hembra inmadura. Otros métodos menos agresivos con el animal señalan que los machos suelen tener tonos grises más oscuros y la mancha naranja que tienen en la cara es de un color más intenso. También la proporción de amarillo de la cresta suele ser mayor en los machos que en las hembras y, en las ninfas de sexo masculino, el anverso de la cola es de color negro, mientras que las hembras tienen líneas grises y amarillas. Otro dato: los machos empiezan a cantar a los tres meses. Alimentación y cuidados. Las ninfas, al ser aves granívoras, no requieren una alimentación muy especial. El alpiste, la avena o el mijo constituyen la base de sus necesidades. Una vez a la semana podemos darle maravilla, pero no debemos excedernos, ya que estas semillas tienen mucha grasa. Añadiremos algunas frutas, como la manzana, y verduras, como la lechuga o la acelga, para completar su dieta. Cuando vaya a criar, podemos completar sus aportes de calcio con huevo duro -con cáscara molida incluida-. El agua debe cambiarse a diario: debe ser fresca y estar a temperatura ambiente. Una vez a la semana procederemos a limpiar la jaula porque las heces de las aves pueden ser nocivas para ellas, por eso deberemos retirarlas de la jaula y limpiar los restos de las barras. También eliminaremos la fruta o vegetales que se hayan pasado y sus desperdicios. Deberemos vigilar que coman, que estén activas y que sus excreciones no sean anómalas. Acudiremos al veterinario cada vez que veamos algún signo que nos haga pensar que nuestra ninfa está enferma. También evitaremos tener muchos ejemplares en jaulas pequeñas, ya que el hacinamiento puede provocar peleas y enfermedades. Para criar un solo pájaro, o una pareja, la jaula será de un metro por un metro, con dos barras para saltar, aletear y posarse. Si tenemos varias ninfas, una jaula de metro y medio de alto, dos de largo y uno y medio de ancho puede ser suficiente para seis ejemplares. El cortejo y la reproducción. En el apareamiento, el macho inicia su cortejo con bellos cantos, moviendo las alas y agitando la cabeza. Las hembras que han sido fecundadas pueden poner entre cinco y siete huevos. El nido tendrá dentro serrín para que sea más cálido y tiene que ser lo suficientemente amplio para los huevos y su incubación: podemos construir nosotros mismos un nido de madera de 40 centímetros de alto por 30 centímetros de largo y ancho. La hembra incuba los huevos durante tres semanas hasta que se rompen. Pero, las crías no salen del nido hasta que no haya pasado un mes. Si queremos criar ninfas lo mejor es comprar los ejemplares con unos seis meses de edad: con dos años estarán preparadas para la cópula. Es mucho más sencillo obtener crías en una jaula con varios ejemplares, porque en ellas, las ninfas se 'escogerán' para el cortejo como deseen. Si tenemos una sola ninfa, tendremos que 'acercar' en su propia pajarera a otra del sexo opuesto y ver si hay un buen comportamiento para el apareamiento, porque puede suceder que se rechacen. Este tipo de cotorra se puede aparear en cualquier momento del año, aunque el mejor es la primavera, ya que la buena temperatura y las horas de sol benefician la cría de los polluelos. Mucho cariño, higiene y una alimentación adecuada también son fundamentales para criar a estas bellas aves.
GUACAMAYO:
El guacamayo es una psitácida con unas tonalidades vivaces y muy expresivas que no pasan desapercibidas ante nuestros ojos. Además, la inteligencia que trasmite este ave con la mirada, sus increíbles malabarismos y su gran tranquilidad son los componentes perfectos para que se convierta sin darte cuenta en un miembro más de la familia. El Rosado es la especie más popular como mascota, pero cualquiera de estos pájaros es muy manejable e ideal para convertirse en tu animal de compañía. Por otro lado, su facilidad para aprender y sus originales costumbres te permitirán pasar momentos divertidos e inolvidables. El origen de los guacamayos está directamente relacionado con los indígenas que ocupaban las tierras próximas a los bosques del norte de Sudamérica. Alimentación muy sana: La comida preferida de los guacamayos es la fruta y las semillas. Si estos alimentos no se encuentran a su alcance en su hábitat salvaje, tienden a desplazarse hacia los terrenos labrados para ir en busca y captura de maíz y otros cultivos. En los bosques suelen alimentarse también de insectos, ya que cuando se posan en un árbol, mordisquean la madera para propiciar la salida de los parásitos que allí habitan. En cautividad se ha comprobado que se adaptan muy pronto a las pepitas de girasol y al pan con mantequilla, pero además conviene introducir en sus dietas alimenticias mucha verdura. No tienen inconveniente en probar nuevos alimentos como los frutos secos, ya que si nos referimos a especies grandes, te agradecerán que les proporciones nueces, almendras y avellanas, no sólo por su sabor, sino porque se divierten mucho quitándoles las cáscaras. En la naturaleza, los guacamayos suelen ir siempre en bandada de un sitio a otro. Este hábito se debe a la necesidad de chillar en coro, ya que provocan una gran algarabía cuando están en grupo acicalándose, comiendo o tomando el sol. Sólo permanecen callados cuando están criando a los pequeños. La mayoría de estas aves habitan en los huecos de los árboles. Suelen anidar en parejas o en grupos que, muchas veces, superan la docena. Es ahí donde las hembras ponen un máximo de dos o tres huevos por gestación. Una vez terminada la puesta, se muestran muy agresivos ante cualquiera que se aproxime a su nido. Por las mañanas, nada más amanecer, abandonan su nido y se reúnen con sus semejantes en un árbol. Permanecen en ese lugar durante mucho tiempo, hasta que el hambre les obliga a desplazarse a por comida. Unas crías muy singulares. Cuando los guacamayos salen del cascarón son ciegos y están desprovistos de plumaje, que comienza a brotar a la semana. Es en ese momento cuando los polluelos empiezan a abrir los ojos y se les oscurece el pico. Las plumas comienzan a aparecer en la espalda y posteriormente en la cola, en la cabeza y en el resto del cuerpo. Cuando han transcurrido unas diez semanas, podremos ver el plumaje completo de esta pequeña psitácida, pero su lugar de nacimiento no lo abandonará hasta que pasen unas trece semanas. El sexo del guacamayo no es fácil de diferenciar ya que, tanto macho como hembra, se suelen presentar con las mismas características. El rápido endurecimiento del pico, le aporta una fuerza tal que es capaz de cortar el dedo de una persona si se pone nervioso o muy furioso. Sus articulaciones les permiten trepar por los troncos de los árboles, ya que dos de sus dedos están en la parte delantera y los otros dos, en la parte trasera.
CACATUA:
La cacatúa forma parte de la familia Cacatuidae, pertenece al orden de las Psitaciformes, familia Psitácidos, su nombre proviene del malayo kakaktua que significa “hermana mayor“, su rasgo mas característico es la cresta de plumas eréctiles, las plumas de las alas y la cola en la parte de abajo son amarillas, y su tamaño que es un poco mas grande que el de los loros, la cacatúa alcanza una longitud aproximada de entre 38 y 51 cm. y su peso oscila entre los 820 y 970 gramos. Habita en Australia, Nueva Guinea, Nueva Zelanda, el archipiélago de Indonesia y las islas del Pacífico sur. Al igual que los loros, las cacatúas tienen un fuerte pico curvo y sus pies son cigodáctilos, dos dedos hacia delante y otros dos hacia atrás. La alimentación de la cacatúa consiste en semillas, frutos secos y frutas, entre las frutas mas aconsejadas se encuentran las manzanas, cerezas, fresas, plátanos, piña, mandarina, y aunque entre las semillas prefieren las pipas de girasol no es conveniente que se alimente solamente de ellas. La cacatúa es una ave muy activa y extremadamente inteligente, suele ser muy exigente con su dueño y requiere mucha atención y afecto. En cautividad suelen vivir una media de unos cuarenta años. El número mayor de cacatúas que se mantienen en cautividad viene representando, de mucho, por las que se tienen como pájaros de compañía. La mayoría de las especies son apropiadas para tal fin y, con tal que se les presten los cuidados necesarios y la atención debida, pronto se domestican, muestran confianza y son altamente divertidas. Las cacatúas son muy inteligentes si se comparan con otros pájaros y a algunas especies se les puede enseñar a realizar sencillos ejercicios y repetir algunas palabras. En comparación con un perro o un gato, una cacatúa es más barata y más fácil de mantener en un espacio reducido y, por consiguiente, resulta más adecuada para un apartamento de pequeñas dimensiones (sin embargo, no conviene olvidar que es preciso tomar en consideración el factor ruido). Si una cacatúa ha de permanecer sola durante prolongado periodos de tiempo todos los días, entonces no debe adquirirse. Debe tenerse en cuenta que son de carácter gregario por propia naturaleza y que como consecuencia de su elevado nivel de inteligencia es probable que se aburran o que languidezcan bajo tales condiciones, lo cual con frecuencia se traduce en hábitos desagradables como por ejemplo arrancarse las plumas. Una cacatúa debe ser considerada como un compañero que requiere un grado elevado de atención. Al proceder a la elección de una cacatúa de compañía, más importante que la especie, es encontrar un ejemplar que sea muy joven, preferiblemente uno que haya acabado de abandonar el nido. Una elección todavía mejor es la de aquella que haya sido criada a mano, pues esta clase de pájaros no sienten temor de las personas y son los más apropiados para la domesticación y el adiestramiento. Sin embargo, ello no obsta para que algunos ejemplares de mayor edad se adapten bien y se domestiquen si se les trata de un modo afable y con cariño. En algunos de los países en que las cacatúas viven en estado silvestre, se capturan los polluelos cuando todavía no están plenamente desarrollados y se crían a mano antes de exportarlos a los establecimientos de animales de compañía de todo el mundo. Aun cuando relativamente caros, los ejemplares criados a mano suponen, sin duda alguna, la mejor apuesta para quienes buscan una cacatúa que idealmente deberá convertirse en un pájaro apreciado, divertido, domesticado y hablador. Teniendo en cuenta el hecho de que las cacatúas viven largo tiempo, resulta mucho más satisfactorio esperar a que esté disponible una de edad conocida en lugar de decidirse por la primera que se vea y ello por muy fuerte que sea la tentación en aquel momento.
Adaptación y domesticación: Después de adquirir una joven cacatúa, ésta deberá instalarse en su jaula y dejar que tranquilamente se adapte a su nuevo entorno. Siempre que sea posible, la comida ofrecida deberá ser similar a la que se le proporcionaba en su anterior hogar. Es importante, en estas primeras etapas, molestar al pájaro lo menos posible. No lo asustemos con movimientos repentinos, no permitamos que los niños se le acerquen y le griten, mantengamos a otros animales domésticos alejados de él y no invitemos a todos nuestros amigos y vecinos para que vengan a admirarlo hasta que esté completamente habituado a su nuevo emplazamiento. Cuidemos de que coma adecuadamente, ya que algunas veces pueden surgir dificultades tratándose de ejemplares que han sido criados a mano y no han sido emancipados de forma completa. En tales casos puede resultar necesario seguir con la cría a mano durante algún tiempo. No existen técnicas de carácter rígido para la domesticación de una cacatúa salvo que el proceso debe ser llevado a cabo con paciencia, amor y afabilidad. Las tácticas bruscas sólo conseguirán que un pájaro se muestre más nervioso. En primer lugar debe fomentarse la aceptación de pequeños bocados bajo forma de fruta o frutos secos introduciéndolos a través de los barrotes de la jaula. Es posible que el joven pájaro los rechace al principio pero con paciencia pronto comenzará a cogerlos. El paso siguiente consiste en ofrecer los bocados en el interior de la jaula. Aun cuando es un hecho cierto el que las cacatúas pueden propinar desagradables mordiscos con sus poderosos picos también lo es que raramente lo hacen a menos que se les reprima físicamente. A la mayoría de cacatúas les disgusta que las cojan y debemos adiestrar la nuestra para que se pose en nuestro brazo o en nuestro hombro por propia voluntad. Después de que ya tome satisfactoriamente los bocados de nuestra mano, podemos intentar acariciarla. Unos movimientos lentos y prudentes contribuirán a vencer su nerviosismo y en ningún caso deberá retirarse la mano con un movimiento rápido. Podemos rascarle suavemente el pecho con el dedo, presionando delicadamente entre las plumas como si se las alisáramos (del mismo modo que de forma natural lo hacen las cacatúas entre sí). Si el pájaro se mantiene como angustiado o nervioso no deberemos proseguir, sino esperar hasta el día siguiente para repetir el proceso. Transcurridos unos pocos días el pájaro comenzará a darse cuenta de que no intentamos causarle ningún daño y nos permitirá rascarle en la mayor parte de su cuerpo, levantando incluso sus alas o su penacho para que podamos hacerlo en los laterales de su cuerpo o en la parte superior de la cabeza. La mayoría de jaulas para cacatúas son demasiado pequeñas para que en ellas permanezcan con carácter permanente y por tal motivo es preciso que se les permita salir para ejercitar sus músculos, preferiblemente todos los días. Constituye una buena idea disponer de una percha “T” además de la jaula y si el travesaño horizontal de la misma es separable de la barra vertical podemos incitar al pájaro para que se pose en él para sacarlo de la jaula. Si ello no es posible, podemos valernos entonces de un par de gruesos guantes de cuero e instigarle para que se pose en nuestra mano. Destaquemos por otra parte que los guantes son necesarios para protegernos contra los picotazos si por algún motivo tuviéramos que sujetarlo. La mano enguantada deberá extenderse lentamente hacia la percha hasta entrar en contacto con los pies del pájaro, los cuales acariciaremos suavemente, siendo posible el que debamos repetir esta operación varias veces hasta que se acostumbre a ello. Después se le estimulará gradualmente para que aferre nuestros dedos enguantados presionando con ellos la parte inferior del pecho. Al principio puede ocurrir que aferre valiéndose únicamente de un pie y que lo retire acto seguido al darse cuenta de lo que está sucediendo. Finalmente acabará posándose en nuestra mano y cuando esto ocurra podremos sacarlo lentamente del interior de la jaula. Es mejor que las remeras de una de las alas hayan sido recortadas desde un principio al objeto de que no vuele en todas direcciones preso del pánico y acabe herido causando al mismo tiempo desperfectos en el mobiliario. Dicho recorte, sin embargo, debe ser llevado a cabo por un avicultor experimentado, nuestro proveedor habitual o un veterinario. Una vez fuera de la jaula, el pájaro puede ser incitado a posarse en nuestro hombro. Durante las sesiones de adiestramiento, el hablar animal con voz suave conducirá a darle seguridad y, por consiguiente, a no ser presa del pánico. Podemos colocarlo sobre una percha “T” o el respaldo de una silla. A este respecto cabe señalar que muchos tienen un lugar favorito en el que se posan cuando se les deja en libertad dentro de una habitación y que se dirigirán directamente a él tan pronto como se les permita salir de la jaula.
Las cacatúas a menudo parecen gozar permaneciendo en una posición dada y posadas durante horas sobre el respaldo de una silla o en un punto similar mostrando gran interés en lo que hace la familia. Para proteger nuestra alfombra de las deposiciones podemos extender una hoja de papel de periódico debajo de su percha. En un momento dado nuestra cacatúa perderá todo el temor que hayamos podido infundirle y se posará en nuestro brazo o en el hombro según sea lo que prefiramos. Incluso puede ocurrir que acuda a nuestra llamada, en especial si va acompañada del ofrecimiento de un bocado de algo que le guste. Cacatúa Cuando dejemos en libertad a un pájaro dentro de una habitación deberemos estar seguros de que podremos mantenerlo bajo vigilancia durante todo el tiempo. No sólo puede resultar muy destructivo para nuestro mobiliario, sino que es posible que ponga en peligro su propia vida mordisqueando cables eléctricos conectados (el de la TV, por ejemplo) o comiéndose algunas de las plantas de interior potencialmente tóxicas o también algún otro producto. Asegurémonos de que todas las puertas y ventanas se encuentran cerradas para evitar cualquier huida y mantengamos todos los demás animales domésticos, tales como perros y gatos, fuera de la habitación. Las ventanas es mejor cubrirlas con cortinas reticulares para evitar que el pájaro intente volar a través del cristal y se lesione como consecuencia de ello.
Enseñar a hablar: La mayoría de cacatúas son capaces de aprender a repetir palabras. No obstante, algunas parecen mejor dotadas que otras y es en gran medida una cuestión de suerte, combinada con la paciencia del poseedor, determinar cuántas palabras y expresiones constituirán eventualmente su vocabulario. Se dice que los machos son unos imitadores mucho mejores que las hembras, pero éste no es siempre el caso y algunas de éstas consiguen desarrollar amplios vocabularios. Sea como fuere, si adquirimos un ejemplar joven, resulta con frecuencia muy difícil distinguir el sexo y se ha dado el caso de que muchas cacatúas habladoras “macho” han sorprendido a su dueño ¡poniendo de improviso un huevo! Tener éxito en enseñar a una cacatúa a hablar es, en gran medida, una cuestión de repetición. A este fin es mejor comenzar con una sola palabra o expresión y esperar hasta que el pájaro esté familiarizado con ella antes de pasar a la siguiente. Si así no procedemos es probable que se muestre confuso y que todo cuanto diga resulte embrollado. Una palabra ideal para comenzar es su nombre y para eso lo mejor es elegir una palabra que sea breve y clara, como por ejemplo “Billy” o “Charlie” o “Chico”. Muchas personas llaman “Cocky” a su cacatúa, pero por favor tratemos de ser un poco más originales. Podemos empezar a enseñarle a hablar incluso a partir del instante en que se familiariza con nuestro dedo. Repitamos pues su nombre de forma lenta y comprensible cada vez que nos acerquemos a él; transcurrida una semana aproximadamente habrá aprendido a repetirlo. Algunos pájaros aprenden con mayor rapidez que otros y, por consiguiente, no debemos sentirnos desanimados si no obtenemos unos resultados inmediatos. Tan pronto como haya aprendido su nombre podemos comenzar enseñándole otras expresiones. La asociación de palabras constituye un método útil para conseguir que nuestra cacatúa diga lo apropiado. Por ejemplo, cuando corramos las cortinas después de haber oscurecido digamos “buenas noches” y cuando las descorramos por la mañana repitamos la expresión “buenos días”. Con este proceder el pájaro pronto aprenderá a decirlo también. Obrando de este modo se puede formar gradualmente un vocabulario, siempre y cuando las expresiones aprendidas se repitan de forma continuada. Algunas firmas especializadas han lanzado al mercado cintas magnetofónicas cuyo propósito es enseñar a hablar a los loros y las cacatúas, pero resultan generalmente de escasa utilidad a menos que el dueño del pájaro esté presente para reforzar las lecciones impartidas.
Enseñanza de ejercicios diversos: Con paciencia resulta posible adiestrar a una cacatúa para que realice ejercicios sencillos. La mayoría de personas han visto cacatúas “circenses” que montan sobre pequeñas bicicletas, utilizan pequeños patines de ruedas y caminan sobre la cuerda floja. Un buen ejercicio que puede enseñarse a una cacatúa es el de recoger objetos, como por ejemplo monedas, y colocarlos dentro de un recipiente. Algunos ejemplares se les puede enseñar a silbar alguna melodía y al mismo tiempo “seguir el ritmo” con uno de sus pies. Los ejercicios deben enseñarse con afabilidad, paciencia y recompensando con bocados diversos, nunca a través de la imposición y el castigo. Un pájaro al que se intenta forzar a que lleve a cabo algo o al que se aplica un castigo, simplemente se asustará y se pondrá nervioso y el resultado será que no aprenderá nada.
COTORRA:
La cotorra monje, cotorra argentina o cotorrita verdigrís (Myiopsitta monachus) es una especie de ave de la familia de los loros (Psittacidae) que se distribuye de forma natural por Sudamérica, y que ha sido introducida en numerosos países. Es apreciada como mascota. Es de tamaño pequeño, de entre 28 y 31 cm de largo, y tiene entre 120 y 140 g de peso. Su plumaje es de un verde brillante, con las alas verdes azuladas; la frente, mejillas, garganta, pecho y vientre son grises claros. Su cola es larga y puntiaguda, de color verde, como el dorso; el pico es ocre y las patas son grisáceas. Es originaria de Sudamérica, de la zona centro y sur, desde Bolivia y Brasil hasta Argentina, Paraguay y Uruguay. Las introducciones por parte del humano, al comprarla enjaulada y liberarla después, la han extendido por numerosos países de América del Norte y Europa, como Canadá, EE. UU., Francia, España, Italia, etc. No es una especie de loro que vocalice mucho (palabras), pero en cambio posee una amplia variedad de chillidos y graznidos. (En realidad si se los cría desde pichones y se les enseña aprenden melodías, reproduciéndolas con silbidos y, si se les enseña, también pueden cantar canciones; tienen una memoria muy buena). En la naturaleza vuelan en ruidosas bandadas a gran velocidad, nunca levantando las alas por encima del cuerpo, y aleteando constantemente. Alimentación: Es una especie principalmente granívora; en la naturaleza se alimenta de semillas de plantas tanto silvestres como cultivadas. Entre las primeras se destacan las semillas de cardo; entre las segundas muestra preferencia por el sorgo, el maíz y el arroz. También consume frutos y flores, así como insectos adultos y sus larvas. Pese a la importancia de los elementos vegetales en su dieta, si la ocasión se presenta, las cotorras monje pueden alimentarse de la carne de animales muertos. En cautiverio aceptan pan, galletas, hortalizas, carne y otros alimentos. Nido comunitario. Son aves altamente gregarias. Construyen un nido, al contrario que la mayoría de los loros. Nidifican comunitariamente, construyendo nidos que pueden llegar a ser bastante grandes, utilizando ramitas de plantas espinosas entretejidas, y compartiendo cada nido un buen número de parejas. El nido lo ubican en árboles o en estructuras artificiales, como torres de radiocomunicación o tendidos eléctricos. Ponen de 5 a 8 huevos por nidada, y la incubación dura unos 26 días.[3] Los huevos se adaptan a cualquier tipo de climas templados o tropicales; esto se da por la protección térmica que proporcionan las cámaras de los nidos coloniales. |



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